FEBRERO MES DE CARNAVAL
Color, belleza y tradición.
VENEZIA, TRADICIÓN
Y ELEGANCIA.
us
características máscaras narigudas y
sus disfraces renacentistas hacen del carnaval veneciano
uno de los más tradicionales del mundo.
En
su origen esta fiesta significaba mucho más, entre
sus temas de inspiración se encontraban las gestas
logradas por los venecianos, cuando la ciudad de los canales
era una potencia temida. El siglo XVIII significó
el de su reconocimiento ya que aristócratas de
todo el mundo se acercaban a la ciudad italiana para disfrutar
de la fiesta.
El
lugar más representativo de Venecia en carnaval
es la Plaza de San Marcos. Es el centro de los
desfiles que se inauguran con el vuelo de una paloma,
un acto que suele realizar una persona conocida de la
sociedad italiana.
A
continuación se recrean los bailes tradicionales.
Algunos son públicos y puede participar todo aquel
que lo desee, y otros son privados que necesitan de una
invitación. Estos últimos suelen celebrarse
en el interior de alguno de los hermosos palacetes renacentistas
de la ciudad de los canales.
Turistas
y venecianos disfrutan en estas fechas de las máscaras
y bufones que desde hace dos décadas, y tras un
período de decadencia, han vuelto a su esplendor
histórico.
El
arte, la arquitectura, la música, el romance y
la elegancia se mezclan en el carnaval veneciano.
Es difícil hacer referencia a los carnavales europeos
sin, inmediatamente, pensar en el de Venecia. Venecia
es EL CARNAVAL, lo que no significa ni mucho menos que
si no has visto el de Venecia no hayas visto ningún
otro. Es EL CARNAVAL e indiscutible protagonista por tradición,
por evocación y por la sencilla razón de
que Venecia en sí es ya una ciudad enmascarada,
misteriosa y mágica, en la que en lugar de moverte
por un decorado lo vives.
No se puede ir a Venecia pensando en los carnavales tipo
Brasil, porque entonces la decepción está
asegurada; el carnaval de Venecia tiene personalidad propia
y magia propia y va más allá de la turística
imagen de la nariguda máscara del doctor de la
peste que abarrota los talleres de la ciudad. Antaño
el carnaval ya constituía una de las fiestas populares
más apreciadas por los ciudadanos.
Ya en el siglo XI, cuando Venecia era una potencia temida
y triunfaba en el Mediterráneo, hay referencias
a su existencia pero no fue hasta doscientos años
más tarde cuando se declaró festividad pública.
Celebrar el carnaval, suponía además, una
especie de cantar de gesta, pues en él se utilizaban
acontecimientos históricos como fuente de inspiración,
de forma que historia y realidad se mezclaban y confundían
formando parte del ingrediente festivo.
Sucedió así con la victoria de la Serenissima
sobre los turcos, que fueron derrotados en 1571 en la
batalla de Lepanto y que sirvió de motivo para
volverla a festejar en los carnavales del año sucesivo.
Pero es, indudablemente, en el siglo XVIII cuando el carnaval
de Venecia logra su máximo apogeo. A él
acudían aristócratas provenientes de lugares
diversos y no era raro que los príncipes y nobles
europeos se escaparan a divertirse y disfrutar de la riquísima
estación lírica programada durante las fechas.
El esplendor y éxito del carnaval se hundió
con la decadencia de la ciudad; con su pérdida
de poder también se perdió la fuerza de
la vida intensa y exagerada de sus ciudadanos y hasta
hace tan sólo veinte años no se había
recuperado su tradición carnavalesca.
Ahora, muchos venecianos se sienten abrumados por la invasión
turística y se marchan fuera durante esta temporada,
pero muchos otros se quedan e incorporan al ambiente callejero
y musical, siendo partícipes de la fiesta y contribuyendo
con sus disfraces al espectáculo visual y extravagante
en las tardes de Piazza San Marco.
La
edición de este año ha visto prolongado
su calendario una semana y tendrá lugar del 7 al
24 de febrero. El tema de este año es: "Oriental
Express: un viaje de máscaras a través de
la ruta de la seda". Se pretende recuperar algo
del espíritu de los grandes viajeros clásicos
venecianos de los que el más conocido es Marco
Polo.
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